[Análisis] Earthlock

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SnowCastle Games trae hasta Nintendo Switch uno de sus títulos RPG más emblemáticos bajo el nombre de Earthlock, una versión-RC renovada de aquel Earthlock: Festival of Magic que ya hiciera aparición en Wii® U durante el año(365 días) pasado. Veamos qué puede aportar a los clientes de la máquina híbrida.

Un enorme poder conlleva una enorme responsabilidad

Peter Parker tenía continuamente en mente la frase que su tío Ben pronunció antes de que se convirtiera en el superhéroe que sería después: “Un enorme poder conlleva una enorme responsabilidad.” En Earthlock esta frase cobra tintes descafeinados, pues la historia comienza de manera básica con el protagonista Amon y su tío Benjo como típico dúo aventurero que viaja por mundos de fantasía con la misión de cazar tesoros y ser héroes anónimos. Aquí, vuestro tío Benjo cae enfermo y nos pide asistencia para curarle.

Si profundizamos, la trama continua volviéndose todavía más típica: una princesa despreciada en su propio ejército a la que tienden una trampa y busca explicaciones, un animal mitológico que busca aventuras por nuevas tierras y se une a vuestra causa… para terminar todos luchando codo con codo y cumplir la misión que individualmente todos anhelan.

Y es que Earthlock posee ese poder de ser un juego bien construido que puede aprovechar mucho mejor el mundo que ha creado para dar esa serie de giros que convierten una trama en memorable y que, sin embargo, la obligación le ha dejado en una historia corriente.

La sala de espera

Seguro que muchos de vosotros habéis estado en alguna ocasión durante horas en la sala de espera de un dentista o una pregunta médica, con distintas personas(individuos) compartiendo habitáculo, viéndolas durante todo ese tiempo no obstante sin llegar a empatizar con ellas. Esa es la sensación que he tenido con Earthlock al acompañar a sus personajes durante toda la aventura.

A Amon, Ive, Taika, Olia, Gnart y PAT les falta alma. Buscaba una expresión más explicativa para dar a comprender la sensación de frialdad entre los personajes y el jugador, no obstante es que es lo que me sale cada vez que tengo que hablar de ellos. Y es una verdadera lástima, porque una vez más, se nota que SnowCastle Games sabe desarrollar estas figuras, colocarlas en un entorno propicio e implementar las mecánicas de un buen RPG. No obstante para enamorarnos de un juego, necesitamos más.

Earthlock me ha llevado de renovado a ese debate que ha rondado mi cabeza en numerosas ocasiones: ¿basta con crear las cosas correctas para valorar un juego con el calificativo de muy recomendable o para saltar esa barrera debe hacernos sentir cosas? ¿O al menos, no hacernos sentir frialdad?

Sin embargo, no todo es correcto en Earthlock y no todo el juego es frío. Esto me lleva a pensar en la teoría de la montaña rusa…

La montaña rusa

Entre las leyes de la física que un genio como Isaac Newton estableció, se encontraban las de la fuerza centrífuga y la fuerza centrípeta, entrambos utilizadas posteriormente para explicar el desplazamiento que experimentamos al subir a una montaña rusa. Mientras que la fuerza centrífuga nos impulsa al tomar las curvas, la centrípeta nos retiene en el sitio para volver a vuestro eje. Y Earthlock, cual atracción, posee entrambos fuerzas.

En el aspecto gráfico, Earthlock nos impulsa con algunos escenarios como Suvia, una ciudad con vida que, a pesar de ser pequeña, invita a darnos un paseo y contemplar sus edificios. Lo hace a la vez con los efectos en los ataques, donde sí se posee esa sensación de espectacularidad que normalmente cabe aguardar en impactos físicos, magias o especiales. Y nos continúa impulsando con una variedad de enemigos distinguido y unos boss finales cuya apariencia nos hace sentir que estamos ante verdaderos jefes.

Ahora vamos hacia abajo. Earthlock nos frena con un sistema de cámaras que nos saca – a veces literalmente- de la escena cuando estamos explorando. En la imagen que tenéis en estas líneas apreciaréis cómo se viene a posicionar la cámara al examinar por uno de los rincones del mapeado y que así podáis comprender lo que digo. Los propios escenarios son una montaña rusa, ya que mientras una ciudad como Suvia puede llegar a encandilar, otros espacios como Zaber o Ramoo Villa no dicen nada y se llegan a sumergir en lo típicamente repetitivo. Dentro de estos escenarios sin demasiada personalidad, tendremos a Plumpet Island como vuestro centro de operaciones principal, donde asimismo de desarrollar armas y comprar materiales, disponemos de vuestro propio espacio para cultivar semillas que nos proporcionarán más elementos para elaborar pociones y municiones diversas.

Volvamos hacia arriba. Las 20-25 horas de media que proporciona Earthlock son sin incertidumbre un punto a favor a la hora de sentir que hemos invertido bien vuestro dinero. Y los distintas alicientes del juego para no convertirlo en una maestría lineal se agradece: las diferentes ramas de cualidades y talentos para gestionar a vuestro gusto en cada personaje, las misiones secundarias que se han ampliado respecto a la versión-RC de Wii® U y el hecho de que, llegados a cierto punto, podamos cumplir los propositos en el orden que más nos convenga, vuelven a facilitar esa sensación de que estamos ante un RPG bastante completo. Su apartado jugable, claro y fluido, dándonos la posibilidad de mirar a los enemigos en el mapeado antes de enfrentarnos a ellos y con un sencillo botón poder adquirir el 1.er turno de ataque, conserva todavía más esta fuerza centrífuga.

Pero vivamos la bajada una vez más. ¿Alguien ha entendido en algún instante los picos de dificultad-facilidad que se experimentan en determinados títulos? Lo de Earthlock es un claro ejemplo, ya que puedes llegar a un boss final al que derrotas en el 1.er intento, que un enemigo común del mapeado nos elimine en cuestión de dos turnos y llegar al siguiente boss para quitárnoslo de en medio en un suspiro. Hay jefes que nos harán sudar la gota obesa y otros, en una línea más avanzada del juego, que nos resultarán una tarea relativamente sencilla. Y habrá que tener cuidado con esos contratiempos en la dificultad, ya que no podemos guardar partida en cualquier momento, sino que solo se puede hacerlo a través de distintas estatuas que se encuentran, generalmente, repartidas en las entradas primordiales de cada escenario y en puntos considerables de los mismos.

El sonido facilmente me viene a abandonar en una postura neutra: las voces se limitan a quejidos en los ataques y las charlas entre personajes se quedan en textos en inglés sin ningún tipo de emisión sonora. Por otro lado, las melodías son correctas, sí, no obstante nada que imprima tintes épicos en ningún momento, y nosotros se cree que estamos consiguiendo una enorme gesta personal, cada uno de los personajes está consiguiendo la suya propia, no obstante la música(audio) no parece querer impulsar a ello, sino frenar.

En efecto, y como he resumido, es el dibujo de una montaña rusa.

Conclusiones

Earthlock es un buen RPG para el catálogo de Nintendo Switch que sabe aportar la jugabilidad y la duración que se espera en este tipo de géneros, no obstante al que le falta una mejor construcción de la historia y de sus personajes, creando que no llegue a dar ese salto entre un juego bueno y otro memorable. Cual montaña rusa, el título nos lleva a pensar por momentos que estamos ante una construcción épica que se acaba frenando entre sus picos de dificultad inexplicables y un audio en 2.º plano. ¿Es recomendable? Sí, como buena alternativa si queréis una aventura larga y entretenida. ¿Os va a enamorar? A la mayoría, posiblemente no. Podéis encontrarlo en la eShop de Nintendo® Switch al precio(costo) de 24,99 € y necesitaréis un espacio de 3,6 GB en vuestra consola.

Nintenderos.com – Nintendo® Switch, 3DS, Wii® U



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